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La reactivación del nuevo barrio del Ejército en Santiago

La cantidad de militares y la mayor seguridad en el entorno han llevado comercios al sector.

Fue durante el gobierno de Bernardo O’Higgins que se decretó  y diseñó el Regimiento Arsenales de Guerra, ubicado en la cuadra final de Blanco Encalada hacia el poniente. Cuando se inauguró, en 1879, sólo se utilizó para la habilitación de un museo de Armas Antiguas, pero en 1894, el Presidente Jorge Montt estableció ahí el primer Parque General de Armas, es decir un almacén de municiones. De esta manera, el primer piso quedó dispuesto para el museo y el segundo para el bodegaje.

Sin embargo, el terremoto de 1985 y posteriormente el de 2010 devastaron el antiguo edificio y el barrio se vio muy de capa caída y, en cierto sentido, abandonado.  Por tal razón, el Estado y el Ejército de Chile echaron mano para construir una nueva instalación para los oficiales: el edificio Ejército Bicentenario, que fue inaugurado por Sebastián Piñera en 2011 y que trajo la modernidad y proyección al barrio.

“El edificio tiene eficiencia energética, sistema de control central, es sustentable en agua y luz y abierto al público. Toda esta propuesta nace de una petición del comandante en jefe (general Juan Miguel Fuente-Alba) de tener un Ejército más inclusivo e integrado con la comunidad y sus alrededores. De haber sólo galpones ahora existe un barrio revitalizado”, explica el capitán Carlos Morel, jefe de la sección Infraestructura y Mantenimiento del Ejército de Chile.

NUEVOS COMERCIOS

La revitalización a la que se refiere Morel se puede ver a simple vista por los alrededores de los ex Arsenales de Guerra. Los galpones en su mayoría fueron reemplazados por construcciones de edificios que verán la luz en 2015 y que traerán unos cinco mil nuevos habitantes al barrio. Además, varios han sido los locales comerciales que han visto nuevos clientes con la llegada de las instalaciones militares al sector, que por su parte han incorporado a dos mil personas en la zona. Uno de ellos es el café Canela, que se instaló hace dos años en frente del antiguo regimiento, en Blanco Encalada con Manuel Rodríguez. Desde las 7.00 de la mañana ofrece desayunos para los oficiales, quienes llegan hasta ahí por muffins, sándwiches y almuerzos que son servidos en un pequeño y silencioso lugar.

“Yo a veces hago las tortas cuando un oficial está de cumpleaños. Me vine acá por ellos y todos los comercios se reactivaron. Además, la gente que vive por acá se siente más segura y feliz, pues las nuevas instalaciones arreglaron la infraestructura e hicieron subir la plusvalía”, explica Denise Ríos, la administradora del café Canela.

Otro local que llegó a las cercanías del regimiento es Dagoway, una tienda especializada en artículos militares, como poleras y uniformes. De hecho, son los únicos autorizados por el Ejército para confeccionar las insignias que los soldados llevan puestas en sus brazos y hombros.

“Si bien vendemos artículos para otros deportes, el 80% de nuestros clientes pertenecen al mundo militar, por eso nos vinimos a este sector, que nos entrega seguridad y facilidad a los oficiales”, afirma la administradora del local.

BOOM INMOBILIARIO

Guillermo Carpio es analista de la empresa Valuaciones de Chile y tras investigar los terrenos aledaños al regimiento y el Parque O’Higgins, ha notado un alza en el precio que tienen los suelos de la zona.

“Incluso con la cárcel (ex Penitenciaría) por ahí cerca, el barrio ha tenido una mejor aceptación, en lo que el parque también ayuda, pero sin duda un barrio con mayor seguridad aumenta los precios, que en ese sector estan llegando a las 42 UF por metro cuadrado, cuando hace dos años tenían un valor de 37 UF. Los departamentos incrementan su precio en 30% aproximadamente”, remata.

Fuente: Publicación diario La Tercera, febrero de 2014

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